Manuel Baltar

Tocqueville decía que ser elegido por la mayoría no necesariamente es un criterio infalible, el pensador también afirmaba que el poder se concede u «otorga», por el jefe o por los votos, pero la autoridad es personal, se «tiene» o «no se tiene», aunque exista el nombramiento para un puesto. La autoridad se tiene y conserva en primer lugar, por conocimientos, experiencia, preparación y demás ítems que podríamos mencionar. La autoridad por tanto, solo se puede reconocer en la capacidad del sujeto, si ésta existe, pero no es posible otorgarla.

Es indiscutible que desde tiempos lejanos, el poder requiere apoyo, el individuo poderoso requiere ser sostenido por una pirámide de relaciones de fuerza y aquí ya dejamos de hablar del saber y de la capacidad, pues muchas veces dentro de la vida política dependemos de relaciones, de apoyos…es por todo lo anterior que Tocqueville veía en la democracia un cumulo de riesgos y no solo bondades.

Mucho se ha hablado de los problemas que generan las elecciones internas de los partidos, yo mismo he visto como en lugar de fortalecer individuos e instituciones, se usan para exhibir, fracturar e incluso para ofrecer herramientas de golpeo a los partidos contrarios, que no perdamos de vista, es con ellos el verdadero pleito. Es por eso, que las asambleas, congresos y elecciones internas tendrían que ser un mecanismo democrático que fomente la participación y que permita a los militantes ser parte de la toma de decisiones y vigilar el funcionamiento del partido, dar legitimidad a sus representantes.

Inicio y final. Pasado y proyectos. Retos y límites. Abrazos y sonrisas. Así se desarrollo la mañana del 5 de marzo en el pazo Paco Paz, donde se desarrollo el 17 congreso provincial del partido popular de Ourense. Muchos caminos cruzados en lo particular y en lo general, en lo individual y en lo colectivo. Ourense como objetivo.

En una jornada de frases célebres. Estudiadas o naturales. Históricas o recientes. Generosas o interesadas. Donde los medios de comunicación dedicarán hojas y minutos con especial atención analizando esas frases y el gesto del protagonista: qué dice, cómo lo dice, con quién lo dice… Pero, en definitiva, fue una gran oportunidad para construir esas percepciones en la mente de sus principales moledores de conciencias: los militantes.
Tan importante es saber ganar como saber perder. Ambas, revelan mucha información de la categoría personal del líder y, también de su inteligencia política para poder averiguar cuales son los límites de la victoria.

Así es como Manuel Baltar, logró unir a un partido, logró unir conciencias, logró mantener el espíritu democrático del PP en Ourense intacto y mas fuerte que nunca. Fue así como Manuel Baltar le demostró a Tocqueville que la democracia, el poder, la autoridad y el liderazgo si pueden ser incluidas en una misma frase.